MIGUEL ÁNGEL BORJA: “EL SUEÑO DE IR AL MUNDIAL NO ME LO QUITA NADIE”

 

 Miguel Borja, en el camerino del Palmeiras, luego de marcarle tripleta al Júnior. / Juan P. Pachón

Miguel Borja, en el camerino del Palmeiras, luego de marcarle tripleta al Júnior. / Juan P. Pachón

 
 

Con sus tres goles de esta semana frente al Júnior, por Copa Libertadores, el delantero del Palmeiras demostró que va a pelear hasta el final por un lugar en la lista de los 23 futbolistas colombianos que estarán en Rusia 2018

Por: Daniel Avellaneda

El reflejo del pasado lo encuentra en Tierralta (Córdoba), donde nació, creció y aprendió que no hay paraíso sin sacrificio. “Cuando era un niño, limpiaba el patio de los vecinos o les hacía los mandados. Ellos me daban unos pesos y yo podía comprarme algo en los recreos”, dice Miguel Ángel Borja. Y se corporiza en un adolescente que soñaba con ser futbolista mientras trabajaba en la ferretería de sus padrinos. “No me gustaba atender al público. A mí me encantaba subirme al camión y repartir la mercancía. Un día se me ocurrió manejarlo y casi lo choco”, cuenta divertido.

Entonces, abre paso a ese hombre que es hijo de José María y Nicolasa, el padre que fue sustento familiar, la madre que le compró unos guayos de segunda, “porque en casa no había dinero para unos nuevos” y vendía empanadas para colaborar con la economía familiar. Al esposo de Linda, con quien tuvo a Samuel (cuatro años) y a Joel (año y medio), los que lo acompañan en San Pablo. Al goleador de Palmeiras que esta semana fue portada de los diarios brasileños y noticia en el fútbol suramericano por esos tres goles que condenaron a Júnior en la Copa Libertadores.

Sí, todos esos matices conviven en Borja, el tierraltense de 25 años que tiene un sueño: jugar el Mundial de Rusia con la camiseta de Colombia. El mismo que se confiesa en entrevista exclusiva para El Espectador. “Cuando perdía la selección me ponía a llorar de impotencia. Soy hincha de la tricolor y para mí es un privilegio estar entre los 35 convocados”, manifiesta.

¿Y usted cree que podrá estar entre los 23 elegidos por José Pékerman? ¿Se tiene confianza?

Ciento por ciento. Me tengo mucha fe y confianza en Dios de que voy a poder estar en Rusia. Pienso que el trabajo que vengo haciendo es muy importante. Quiero mucho la camiseta y el sueño de ir al Mundial no me lo quita nadie.

No parece sencillo con tantos delanteros de gran nivel. Están Radamel Falcao García, Carlos Bacca, Luis Fernando Muriel, Duván Zapata, Teo Gutiérrrez…

Son muchos jugadores de trayectoria, de recorrido. Soy el más joven de todos. Tengo claro que ellos tienen mucha experiencia y cada vez que uno tiene la posibilidad de compartir el plantel con ellos, aprende. Espero que me elijan y pueda cumplir mi meta.

¿Falcao es su máximo referente?

Claro, para los que somos 9 tiene que ser una referencia. Y no sólo para los que nacimos en Colombia. El Tigre es un delantero ganador, con muchos títulos y goles. Es admirable.

¿No cree que cuentan con ventaja los futbolistas que juegan en el fútbol europeo?

Aquí, en Brasil, la Liga es muy competitiva. Y el profesor sólo tiene en cuenta a los que juegan cada domingo. También hay muchos futbolistas que están en la lista y forman parte del campeonato colombiano. Esperemos que todo salga bien en el momento de escoger a los 23. Estoy pendiente de esa decisión. Es lo que más deseo.

¿Qué le dijo Pékerman?

Está muy pendiente de los jugadores. Habla mucho y nos apoya permanentemente. Todos sabemos la trayectoria que tiene, los mundiales que dirigió y cómo trata a los compañeros.

¿Cómo lo describiría en el rol de entrenador? ¿Qué es lo que más le llamó la atención de él?

Me sorprende su paciencia. Estudia mucho a los rivales, reconoce las virtudes que tienen los propios jugadores, enseña. Es muy tranquilo a la hora de tomar decisiones y claro para transmitir sus conceptos.

La hora de Borja

Miguel Ángel está atravesando un gran momento en Palmeiras. Todavía no le alcanza para llegar al pico que vivió con Atlético Nacional, con el que ganó la Copa Libertadores, fue goleador y mejor futbolista de América, según la prestigiosa encuesta del diario El País de Montevideo. Pero esta semana se despachó con tres goles ante Júnior, muy a pesar de su sentimiento por el club tiburón de Barranquilla. “Soy hincha y mis familiares, también. Antes del partido, hacíamos bromas con Teófilo y Yimmy Chará. Ellos querían seguir en la Libertadores, pero era muy difícil que jugáramos de otra manera. Nosotros veníamos de una derrota, la hinchada estaba caliente porque habíamos perdido el clásico y había que ganar”, reflexiona.

¿Qué puede decir del año y tres meses que lleva en el fútbol brasileño?

Esta temporada ha sido muy buena. El primer año no me fue como esperaba porque el equipo había hecho la pretemporada y llegué atrasado. Además, adaptarse a un fútbol más dinámico me costó. Y ahora el técnico Roger Machado me tiene más confianza. Eso influye para que haya levantado el nivel.

¿Le sirvió la experiencia que traía de Argentina?

El fútbol brasileño es parecido en cuanto a lo táctico, pero acá los jugadores tienen más talento, son diferentes. Y todo se me facilita porque juego con un enganche. Lucas Lima está andando muy bien.

En Colombia puede darse el gusto de jugar con James Rodríguez, Juan Fernando Quintero o Edwin Cardona. ¿Le gusta más tener un “10” a sus espaldas?

Claro. El “9” necesita mucho del “10”, de esos jugadores que son ricos técnicamente. Si uno se mueve bien y la ponen redondita, como hacen Quintero, James o Cardona, que saben con la pelota, todo es más sencillo.

Cuatro tripletes en su carrera

Borja sigue en contacto con Mauricio Cuero, su compañero de aventuras en Olimpo de Bahía Blanca y en la selección Sub 20 campeona del Suramericano de Argentina 2013, también representado por Juan Pablo Pachón. Fue el pase más caro que se pagó por un futbolista del fútbol colombiano. Y posa con la pelota que se llevó, firmada por todos sus compañeros, después de los tres goles del miércoles en el Parque Allianz de São Paulo. Eso sí, no es su primer hat-trick. “Le hice uno a Bolivia con la selección Sub 20; otro a Once Caldas, y uno a Coritiba. Con el de Júnior, ya son cuatro”, cuenta.

Los tres balones anteriores están en un altar que su hermano Luis Eduardo armó en Tierralta. Él lo ayuda en la fundación que tiene en su pueblo y que reúne a 70 chicos de familias de escasos recursos. “Les colaboro para que no les falte nada. Estamos construyendo una cancha”, dice con espíritu altruista. Aunque el único cumpleaños del que se acuerda es del hermano que lo precede, Marco. “Somos 13, tenemos un equipo y dos suplentes”, dice entre risas. Son siete varones y seis mujeres. “Imposible acordarse todas las fechas, jaja...”, devuelve. Y se despide. Volviéndose a afirmar en esa ilusión que empezó a alumbrar en su niñez, la de jugar en la selección, vestir la tricolor, llenarse la boca de gol y participar de una Copa del Mundo de la FIFA. Ya dio el primer paso. El resto depende de Pékerman y su cuerpo técnico. Confianza le sobra a este goleador cargado de sueños.


 
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